MASAJE INFANTIL

EL MASAJE INFANTIL Y SUS BENEFICIOS 

-El tacto como primer lenguaje-

Hace unos años me formé como educadora de masaje infantil en AEMI (Asociación Española de Masaje Infantil). Ha sido una de las formaciones más preciosas que he hecho, no sólo por la técnica del masaje en si, sino también todos los aspectos interrelacionados con los que trabaja el masaje. Mirada, afecto, conocimiento, vínculo, amor, bienestar, familia, espacio y otros muchos...    

Os explico un poquito mi mirada hacia el masaje:

El masaje es un acto de amor puro, posibilita crear y reforzar el vínculo entre padres e hijos, nos ayuda a conocernos mejor, saber lo que nos gusta, lo que no, observar actitudes y reacciones, relajar, transmitir amor y calma mediante el tacto nutritivo. Existen 4 beneficios básicos: la interacción, la estimulación, el alivio y la relajación.

Integremos el masaje como una práctica diaria, y podremos observar los múltiples beneficios que éste nos aporta. También ayuda al infante a tomar conciencia de su cuerpo y de sus límites, favorece la concentración, participa en el equilibrio hormonal y nervioso, en la circulación sanguínea y en las defensas inmunitarias. Además, como en el caso de los adultos, el masaje puede aliviar algunos de los dolores y molestias del bebé (digestiones difíciles y pequeñas tensiones), y le encantaran los masajes en la parte baja de la espalda, en forma de pequeñas presiones.

Si a este acto o práctica le añadimos principios activos naturales a modo de aceites esenciales siempre diluidos en aceite vegetal, estaremos trabajando el bienestar de una manera holística. Los AE ayudan a combatir, a restablecer, a hidratar suavemente la piel y otros sistemas. El masaje ayuda a la comunicación y a establecer un dialogo no verbal que será muy beneficioso para ambas partes.

En el masaje con aceites esenciales será un práctica muy completa ya que ambos integrantes poseen idéntica importancia: el masaje en sí mismo presenta múltiples virtudes, que refuerzan las de los aceites esenciales. A medida que avanzan los movimientos, penetran a través de la piel para actuar primero en el lugar de la aplicación (músculos, tendones) y a continuación unirse a la circulación sanguínea, para una acción general sobre el cuerpo. Así, un masaje con aceite esencial de Lavanda, relaja los músculos, pero también calma la mente. Los aceites esenciales son muy volátiles, una pequeña parte de ellos se inhala y, por lo tanto, juegan también un papel por vía olfativa. Éste es el doble efecto anti estrés de los masajes aromáticos.

Todo una experiencia sensorial y emocional que os recomiendo muchísimo

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